Técnica Pomodoro para dejar de perder el tiempo.

A veces sentimos que no avanzamos en nuestro proyecto, pero la solución puede ser mucho más sencilla de lo que imaginamos. Pasa por dejar de dar vueltas a las cosas y centrarnos en trabajar.

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La Técnica Pomodoro no es nueva, no hemos inventado la rueda, pero puede resultar muy útil para administrar mejor el tiempo.

El miedo se disfraza de muchas maneras, a veces viene vestido de hoja en blanco, otras de vaguería y otras de inseguridad. A lo mejor tu miedo te ha hecho creer que eres incapaz de concentrarte.

Aunque venga tocando una bocina vestido de lagarterana, habrá que taparse los oídos y mirar hacia otro lado, en concreto hacia lo que de verdad queremos hacer. ¿Y cómo podemos conseguirlo? Aprovechando el tiempo.

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Un pomodoro es un período de tiempo indivisible: veinticinco minutos
. No es ni mucho ni poco, es perfecto para dividir todo lo que tengamos que hacer en pequeños bloques e ir cumpliendo objetivos sin agobio. Si al principio te resulta difícil, no te preocupes, insiste. Todo ese tiempo que inviertas en aprender a concentrarte es tiempo ganado.

El método es muy sencillo:

  1. Apunta la tarea o haz una lista de tareas que quieres realizar.
  2. Pon el cronómetro a 25 minutos.
  3. Trabajas en la tarea que te has propuesto hasta que suene la alarma. Desde que empieza el pomodoro, no permitas que nada te distraiga. No hace falta decir que el teléfono solo se puede utilizar para decir “ahora no puedo, luego te llamo” en caso de emergencia. Si no es urgente, ni eso. Nada de Whatsapp, Facebook, ni levantarse a por un vaso de agua.
  4. Pasados los veinticinco minutos, en el preciso instante en que suene la alarma, dejas de trabajar. Luego pones una X, un corazón, un tomate o lo que te motive al lado de la tarea cumplida.
  5. Te tomas un merecido descanso de cinco minutos. Durante este rato puedes devolver la  llamada que has dejado pendiente o hacer lo que te apetezca.
  6. Tras la pausa, comienzas con un nuevo pomodoro.
  7. Cada cuatro pomodoros haz una parada de quince o veinte minutos, lo dejo en tus manos, pero que sea siempre el mismo espacio de tiempo.

Todo esto no quiere decir que tengas que acabar la tarea en solo veinticinco minutos, si estás escribiendo una novela es complicado. Lo importante es que durante ese pomodoro te dediques exclusivamente a ello. Con la práctica aprenderás a gestionar tu tiempo y así a concentrarte y rendir más. Cuanto mejor lo aproveches, más cerca estarás de tu objetivo.

Ya me contarás cuántos pomodoros has utilizado para terminar tu relato, poema o, por qué no, tu novela.

 

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